Con bastante retraso escribo estas letras, se me ha cruzado un viaje (maravilloso) por medio y he "tenido que" ver otra vez la charla, con muchísimo gusto, eso sí, para recuperar su esencia. Al hacerlo me he encontrado con unas joyas que resumen a la perfección la sabiduría de Marien y el espíritu de los Tres Principios.

 

Es lo bueno de contar con la grabación de estas conversaciones, que podemos volver a ellas una y otra vez y escuchar cosas que "no estaban allí" en nuestra primera escucha.

Pero antes de compartir contigo estas perlas de sabiduría, me gustaría hablarte un poco de Marien y de la enorme transformación que he visto en ella desde que la conozco. Es curioso, porque ella también me ha dicho lo mismo, "no tienes nada que ver con la persona con la que hablé por Skype hace dos o tres años".

La Marien de la que oí hablar (y, hasta cierto punto también, la que conocí en esa primera charla), era una mujer tremendamente eficiente, inteligente, responsable, super ocupada, que, tengo que reconocerlo, me imponía un poquito. Me imponía no porque tuviera un trato difícil, ni siquiera era tan seria como la había imaginado, aunque sí tenía un aire de eficiencia a su alrededor, de ser una persona que no perdía un minuto de su vida. Evidentemente, me imponía por mis propias inseguridades, nada más ni nada menos. Era y sigue siendo una persona con un curriculum impresionante y, a pesar de eso, tremendamente sencilla. De manera que la sencillez que transmite ahora no es nada nuevo, simplemente se ha acentuado. Donde sí he visto el cambio es en una actitud más relajada, más risueña, más de disfrutar la vida. Está mucho más cerca de la niña que fue, más conectada con su gozo, aunque siga siendo eficiente y responsable. Al menos así es como yo lo veo.

Creo que ese cambio, esa filosofía de vida, esa pérdida de interés en tener el control y ese dejarse llevar más por la vida se reflejan perfectamente en estas palabras que nos regaló en su charla:

 

"A veces tengo pensamientos de inseguridad, pero los veo como lo que son, pensamientos. La libertad consiste en poder tener cualquier pensamiento de cualquier clase y sentir su efecto sin que esto nos impida seguir adelante. Sin que nos impida hacer lo que soñamos".

 

"Te enfocas en tu sueño y no haces caso de las voces que te dicen que no puedes conseguirlo. Cuanto más caso le haces a esas voces, peor te sientes".

"... pero hay otra Voz, más silenciosa, más sutil, más que voz, una especie de compás, de brújula interior, que no habla pero te hace sentir. Cuando le prestas atención te "dice" por aquí quiero ir, aquí está bien... Es una sensación de conexión, de esperanza, de seguridad..."

"Cuando presto atención a esa Voz me siento más segura de mí misma... bueno, más segura, sin más. Ese "mí misma" no tiene relevancia, no pienso tanto en mí misma... es una guía para vivir"

 

"Entonces, ¿qué voz estoy escuchando en este momento? Lo sé por cómo me siento".

 

No sé tú, pero yo me siento de maravilla después de leer estas palabras, después de saber que solo es cuestión de aprender a escuchar. Te invito a seguir haciéndolo. 

Y, a Marien, gracias de todo corazón, por habernos regalado esta maravilla.

 

Si quieres ver el vídeo de esta maravillosa y transformadora conversación y asistir a nuestras próximas clases/entrevistas, hazte miembro de la escuela SIN LIMITES haciendo clic aquí.

 
 

 
 
 

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